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domingo, enero 23, 2022
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AMOR ES AUTORRESPETO

No te fijes en el físico, la edad o la situación económica, nada en la vida es para siempre, la vida es cambio permanente y lo único que permanece inalterado es el carácter y las ganas de salir adelante o de no dejar de intentarlo, busca o acepta en tu vida a una persona que realmente te ame o valore y te haga mejor persona de lo que ya eres; ¿Cómo se puede saber quién sí y quién no te está diciendo la verdad? La verdad se nota por mucho, más allá de las palabras o las intenciones, en el cómo te tratan y/o comunican las cosas; cuidado con estar con quien por mucho que diga que te ama, no te deja ser tú mismo o pretende chantajearte y hacerte sentir que ser como eres es una falta de respeto a su persona o lo que tienen.

Si de esas se trata y hay cosas de tu pareja que son irresueltamente distintas a las propias, al punto de comprometer tus límites no negociables (creencias y/o valores sociales, emocionales y familiares o proyectos de vida y aspiraciones), por mucho que la persona te atraiga o simpatice, no es una persona compatible contigo, y francamente habrá mucho más amor en dejarle ir, que en hacerse encajar mutuamente al costo que sea; cuidado también con tolerar por miedo a quedarte sola o solo, a personas que no sólo limitan o condicionan tu carácter, sino que además son decididamente contrarios a tu sentir y te ridiculizan o sojuzgan.

El amor, el cariño sincero, siempre suma o multiplica, jamás mutila, contiene, condiciona o limita, tampoco duele o desgasta, porque si una relación duele y permaneces, no es un amor a prueba de todo, es un apego que te degrada, y lo peor de todo, se mantiene porque tú mismo lo permites y/o justificas, ya sea en el nombre del tiempo que se lleva juntos, los hijos, la familia, el dinero o el miedo a perder una posición social, los amigos o un inexistente qué dirán, que aunque sólo esté en tu mente, mucho mal hace a cualquiera que viva de afuera hacia adentro olvidando que si no se está en paz con uno mismo cualquier otra cosa carecerá de sentido y será incapaz de devolverte tu estabilidad personal.

Cuida con quien te involucras o te relaciones, porque tú pareja es un reflejo del valor que tú mismo te otorgas y el modo en el que trata, la medida con la que enseñas a tu entorno a tratarte. Y no, jamás te defiendas de mantener un amor mediocre por debajo de tus necesidades y dignidad personal, porque eso de que se está con personas carentes de todo noción de respeto, porque se viene de familias con el mismo problema, ya porque se vivió carencias o maltrato físico o psicológico, o porque se tuvo en la infancia una imagen propia terrible o muy pobre, al punto de sentir miedo, culpa o vergüenza de ser uno mismo, es no honrar tu necesario derecho a crecer y trascender lo que en otro tiempo te ha limitado o condicionado.

Y si ya sabes que no eres feliz en donde estás por mucho que has intentado de todo, no te engañes, a fuerzas ni los zapatos entran, así que hazte un favor y no te quedes en la esperanza de una última oportunidad o en el milagro de un cambio radical de circunstancias o de la conciencia de aquella persona por quien lo darías todo, porque eso jamás va pasar; y si con todo y todo piensas quedarte, al menos ten el valor de reconocer que lo haces porque quieres o por miedo y comodidad, total, la única persona que realmente padece todo lo que vives eres tú mismo.

A los demás por mucho que hablen o no de ti, les importa poco, porque cada cual tiene sus propios problemas y/o retos por superar, así que no eches en saco roto a quienes importándoles, se tienen la amabilidad de aconsejarte si tú mismo así lo permites. Al final cualquiera podrá darte sus mejores observaciones, pero una cosa es inobjetable, sea una cosa o la otra lo que decidas, la última palabra la tienes tú y nadie más que tú, así las cosas, sería deseable que siempre elijas la respuesta que pueda devolverte tu propia estabilidad personal, y no, por estabilidad personal no me refiero a comodidad, sino a la tranquilidad que nace de no estar peleando con el mundo o tu pareja misma por el derecho a ser tú mismo.

Que por qué es tan importante hablar de la salud emocional y para variar al inicio de un año. El punto es que aún si se toca poco el tema públicamente, nada define mejor las perspectivas de éxito de una persona en la vida, que el sano manejo de sus emociones, ya que todo sentimiento guarda no sólo una correspondencia fisiológica que se interrelaciona con nuestro cuerpo y mente, sino que constituye también una intencionalidad que altera nuestras percepciones sobre el mundo. Lo que le vuelve finalmente un llamado a la acción.

Nos demos cuenta o no, quien canaliza deficientemente lo que siente, ya porque no se da cuenta de sus emociones y/o sus consecuencias, lo mismo que porque no las expresa claramente, termina arrastrando tras de sí las más variadas consecuencias, que lo mismo pueden inhibir o favorecer el desarrollo integral de su persona y en última instancia condicionar el crecimiento mismo de la comunidad a la que pertenece. Luego entonces, no nos vendría nada mal poner en el centro de nuestras preocupaciones públicas la relevancia de nuestras emociones y recuperar con ello el sentido práctico de todo aquello que toca nuestro ánimo.

Porque de ello depende en buena medida la eficiencia con la que resolvemos la vida diaria. No todo en términos de lo público –por mucho más si se relaciona con la integridad personal– se resuelve necesariamente en el margen de las instituciones. Sin embargo, por importante que resulte la salud emocional y/o mental, vivimos en una sociedad que estigmatiza la salud mental, ni que decir la estabilidad emocional, pero que sojuzga y/o lamenta los vicios, el auto abandono o en los casos más severos el suicidio. Si comprendiéramos la íntima relación entre la salud orgánica y el sosiego interior, difícilmente se cultivaría el nivel de incomprensión que se suele propiciar para con aquellos que por los motivos que se quiera se ven atravesando circunstancias que los ponen al límite.

Es pues momento de iniciar un nuevo año, y mucho bien haríamos en iniciarlo ajenos a la órbita de las decisiones públicas poniendo nuestra estabilidad personal por delante. Porque para problemas públicos la lista es larga, y difícilmente podremos hacerles frente si no pensamos en igual consideración a lo que toca a nuestras emociones. Después de todo, la calidad de nuestra vida pública está directamente relacionada con la calidad con la que resolvemos el contenido de nuestra vida personas.

Hagamos pues de este año uno diferente, en el que dejar sin efecto cualquier consideración que comprometa nuestra salud en el más amplio sentido de la palabra, y lo digo así porque es un hecho que en los últimos dos años, por obvias razones, es la salud la que se ha llevado las palmas en cuento a problemas públicos.

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