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sábado, mayo 28, 2022
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¿REVOCACIÓN DE MANDATO PARA QUÉ?

¿Una consulta para la revocación de mandato de un Presidente con cerca del 60% de aprobación? Vaya si nos gusta tirar dinero a lo tonto. Lo que es más, nada garantiza per se, que la revocación de mandato fortalezca la rendición de cuentas, que huelga decir, para eso es que se supone que se formula, quesque para sacar del poder a gobiernos que no tengan una buena gestión. Que si, que someter a los gobernantes a un mayor escrutinio político es cosa deseable, de acuerdo; que la gente sea más activa y supervise mejor a quienes ejercen el poder, de acuerdo; que la ciudadanía como una relación entre gobernantes y gobernados debiera pasar de una pasiva o de baja intensidad, a una activa y mejor informada, sin duda; ¿pero consultar la continuidad de un funcionario contribuye eficientemente a todo esto?

¿Acortar los periodos de gobierno para someter su continuidad a la satisfacción del electorado realmente ayuda? Yo francamente lo dudo. Acortar los periodos de gobierno para someter su continuidad a consulta, sólo sirve para resquebrajar el ánimo de una ciudadanía ya de por sí poco o nada interesada por la política, al tiempo que polariza y enrarece innecesariamente el ánimo social. Todo ello sólo sirve para generar incentivos institucionales que promuevan gobiernos poco o nada responsables, y lamentablemente más dados a gobernar a punta de medidas populistas; medidas que si bien contenten el ánimo de las mayorías, sacrifican la viabilidad estructural de los gobiernos, por la esperanza de mantenerse en la gracia del electorado al costo que sea; toda una auténtica locura.

Ello implica que habrá pocos incentivos para ejercer medidas de gobierno no populares, pero necesarias para desarrollos de largo plazo, –tales como incremento de impuestos, o regulaciones públicas más severas–, sustituyéndoles en cambio por políticas populares, –como entrega de dádivas y/o dinero público por criterios político clientelares–, pero que en la mayoría de los casos resultan por demás inviables a largo plazo. En ese sentido, cabe aclarar que la Ciencia Política siempre se ha preguntado cosas tales como, ¿qué hace de un gobierno un “buen gobierno”?; o ¿cómo se puede evaluar que un gobierno realmente cumple lo que promete?

Lo inmediato es suponer que buen gobierno, es el que cumple al pie de la letra lo que en campaña propone, pero no es tan sencilla la cuestión, permítame ilustrar el punto que quiero destacar de este modo: ¿cuál es mejor gobierno, el que cumple al pie de la letra lo que prometió en campaña aunque sepa que no hay condiciones estructurales para cumplirlo, o aunque se carezca de los recursos necesarios para hacerlo; o el gobierno que pese a prometer una determinada política pública en campaña, termina ajustándose según lo verdaderamente posible, para no comprometer la viabilidad futura del gobierno? Quiero pensar que la respuesta es obvia, aunque de continuo me llevo cada sorpresa.

No, la revocación de mandato no ofrece gran cosa en términos de rendición de cuentas, para eso se supone que existe la relección, el punto es que quienes no satisfacen a la ciudadanía no repiten y quienes si lo hacen pueden llegar a reelegirse. Posibilidad que al menos en México está por razones de historia, vetada para el caso del Presidente. Es cierto, muchos defienden la idoneidad del recurso como instrumento legal, quesque porque este ha sido implementado en otros países desde hace mucho tiempo, para ejemplo tenemos los casos de Argentina, Suiza o Estados Unidos, pero ojo, en todos esos países dicho recurso está supeditado al orden subnacional o local, no es pues razón de ejercicios nacionales. Lo que es más, los pocos países donde esa posibilidad está habilitada en el plano de lo nacional ni siquiera son considerados formalmente democracias.

Si lo que verdaderamente se busca es fortalecer la rendición de cuentas, en vez de someter a referéndum popular la permanencia del Presidente, sería mucho más redituable y/o beneficioso en términos institucionales, además de eficiente, exigir que el Poder Legislativo Federal haga bien su trabajo. Los diputados y senadores cuentan ya con distintas facultades para supervisar la labor del Poder Ejecutivo, tales como la glosa del Informe anual de actividades, la fiscalización del gasto público, la formación de comisiones de investigación, la ratificación de miembros del gabinete, o incluso la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, no hay pues razones de peso para consultar a la ciudadanía en un ejercicio que además de poco práctico, implica un gasto innecesario de recursos, no sólo para su ejecución, sino también para su promoción.

¿Por qué entonces pensar que la revocación de mandato es un recurso muy eficiente para fortalecer la supervisión del ejercicio del poder por parte de la ciudadanía? Insisto, no hay mucho beneficio en una revocación de mandato y menos cuando el Presidente actual goza de un nivel de popularidad excepcionalmente alto. ¿Si la aprobación del Presidente es de casi 60%, qué caso tiene una consulta por revocación de mandato? Que ganas de tirar dinero nomás por tantearle el agua a los camotes para el 2024.

Lo peor: ni votando todos los que votaron en 2018 se juntan los montos de participación necesarios para que la cuestión surta en lo legal efectos vinculantes. Ahora bien, ¿tiene sentido pensar en revocar un mandato si el congreso federal está en su mayoría en manos del propio Morena, lo que significa que aún en el remoto caso de que tocara que se fuera quien hoy gobierna, quedaría un tipo afín al propio gobierno actual? La respuesta es no. Insisto, por dondequiera que se lo vea, es un ejercicio carente de utilidad práctica. Y no me malentiendan, porque como Politólogo que soy, estoy más que al tanto de que hay un puñado de países en el mundo que contemplan los ejercicios de consulta con fines de revocación, pero como ya había indicado antes, lo hacen con salvedades importantes, porque se encuentran siempre limitados al orden local o subnacional, nunca aplican a un ámbito nacional.

Si de lo que se trata es de fortalecer la rendición de cuentas, diré que yo sigo esperando que la justicia termine por procesar a todos los ex Presidentes que alguna vez se acusó de corruptos, que se procese a Salinas, Fox, Calderón y Peña Nieto, pero no nos hagamos tontos, es claro que no lo veremos jamás, ¿falta de voluntad o complicidad y hacerse los locos? Cada cual que saque sus propias conclusiones, pero eso de hablar de una “mafia del poder” y no tocar luego más que a puros peces de medio pelo para abajo, decepciona y mucho. Ahora que si someten a consulta la continuidad de un Presidente, ¿por qué no ya de una vez también la de diputados y senadores, y que si su trabajo no gusta, se vayan todos antes de lo que toca?; pero claro, ahí si ya nadie dice nada, porque aparte de inviable en términos prácticos, sería un auténtico desperdicio de recursos.

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