JUAN SALVADOR GAVIOTA

Juan Salvador Gaviota es inicialmente una gaviota. Pero no cualquier gaviota. Es una gaviota especial.

En su bandada todas las gaviotas vuelan. Pero vuelan distancias cortas, cerca de la playa, a bajas alturas, donde pueden atrapar sin ningún problema los peces que se asoman a la superficie del mar. Para esas gaviotas la misión en la vida es volar para alimentarse. Su visión al corto, mediano, y largo plazo es tener alimento rápido y sencillo. En cambio, para Juan Salvador, la comida se encuentra en un plano inferior. En su mente vive la idea de la superación. En su conducta reside la constante del esfuerzo.

Juan Salvador gusta de volar alto, lejos, a gran velocidad. Ha descubierto que a través de la dedicación es posible alcanzar objetivos. Cada vez vuela mejor, más rápido, más preciso. En su autoevaluación percibe que su técnica de vuelo ha mejorado.

Sin embargo, hay cosas que la sociedad no perdona. La “imprudencia”, la “irreverencia”, la “insolencia” de Juan Salvador se sanciona severamente. Juan Salvador rompe con la costumbre, atenta contra lo socialmente aceptable. Este tipo de actos merecen la marginación, la exclusión, la expulsión. Juan Salvador es desterrado de su bandada, en medio del deshonor y la vergüenza.

Pero a pesar de las adversidades, del pensamiento de lo absurdo, de las reglas obsoletas, de la resistencia al cambio, incluso de sus propios padres, para Juan Salvador, el destierro representa una oportunidad de mejora.

Juan Salvador se interna en un nuevo cielo, en un horizonte lejano, más allá de los acantilados. Conoce otras gaviotas que sí aprecian el arte de volar, que comparten ese anhelo de superar lo establecido, que buscan una mejor forma de hacer lo que hacen.

Juan Salvador encuentra en el destierro las condiciones para practicar cómodamente. Su iniciativa es respetada y valorada.  Su entusiasmo es reconocido y admirado.

En medio de un avance significativo en su técnica de vuelo y en medio de un aprendizaje recíproco de su nueva bandada, Juan Salvador Gaviota transmite a su lector la importancia de ser proactivo.

Porque si él hubiera claudicado ante la presión generalizada; si él hubiera obedecido ciegamente, y dedicado sólo a comer; si él hubiera cedido ante las exigencias represoras de su bandada original; nunca hubiera experimentado el placer de volar como ahora lo ha hecho.

Un balance comparativo entre el pasado y el presente de Juan Salvador Gaviota le dejan un saldo a favor. El día de hoy, podemos constatar en su desempeño que sus capacidades han aumentado significativamente. El día de hoy, tiene un activo hasta para compartir.

Lo que Juan Salvador hace, lo que Juan Salvador sabe, lo que Juan Salvador entiende, es su mayor capital.

Juan Salvador Gaviota no es un idealista ingenuo. No está alejado de la vida cotidiana. No es un ignorante de lo que realmente sucede en su entorno. No es un individualista egocéntrico. Juan Salvador Gaviota es un intelectual pragmático. Piensa y actúa. Plantea sus objetivos. Experimenta estrategias. Reflexiona sobre lo sucedido. Encuentra motivación para seguir adelante. Y toma las medidas necesarias para subsanar lo que se tenga que subsanar.

Efectivamente, Juan Salvador Gaviota, puede ser una gaviota,  pero también puedes ser tú, puedo ser yo, puede ser aquella persona que esté dispuesta a invertir su vida en un auténtico objetivo.

Este libro del autor RICHARD BACH nos invita a tomar lo mejor de las personas que nos rodean. Nos invita a explorar lo mejor de nosotros mismos. Nos exhorta a tomar el control de nuestro destino. Es un libro ampliamente recomendable para fortalecer el desarrollo humano del servidor público.

@rubbenrivvera

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