EN CASA DEL JABONERO

Si realmente tienes la voluntad de difundir y dar a conocer la importancia de la democracia, la participación del ciudadano en la vida pública, el equilibrio entre los poderes del Estado… Si realmente estás dispuesto a ir a cualquier institución de educación superior, pública o privada, para interactuar con los estudiantes y exponer teorías de políticas públicas que desde tu muy personal perspectiva deben prevalecer en la agenda institucional. Si realmente cuentas con la experiencia y el grado académico para plantarte ante un grupo de universitarios y debatir abiertamente sobre gobierno, legislación,  administración pública o  justicia, entonces incorpórate formalmente a un centro de estudios superiores, y si no encuentras un espacio como el catedrático al que aspiras ser, entonces elabora tus propios cursos, talleres o conferencias, presenciales o virtuales, que puedes colocar en el ciberespacio de forma gratuita, o venderlos directamente no sólo a estudiantes, sino también a profesionistas, empresarios y público en general, y así podrás compartir todas esas valiosas ideas que seguramente serán de utilidad para tu audiencia. Pero entonces, tú no quieres dedicarte a la legislatura, tú lo que quieres es dedicarte a la docencia.

Si realmente tienes la intención de ayudar al necesitado, entonces, súmate a los esfuerzos diarios de una asociación civil que apoya una causa específica, donde encontrarás gente conocedora y especializada que te explicará y enseñará cómo puedes aportar recursos humanos, materiales y financieros a un tema socialmente sensible. Y si no encuentras un espacio que responda a tus inquietudes, puedes impulsar tu propia fundación de gestión social, asumiendo individualmente la responsabilidad y el compromiso que te exigen las actividades filantrópicas, y así, podrás desarrollar tus propias iniciativas que te permitan concretar contribuciones sólidas en beneficio de la colectividad. Pero entonces, tú no quieres dedicarte a la legislatura, tú lo que quieres es dedicarte a la gestoría.

Si tú sólo pretendes tocar puertas para bajar recursos de algún programa social, entonces no pretendes ser legislador, tu pretensión es convertirte en el enlace de algún Presidente Municipal.

Si tú sólo hablas de servicios y obra pública para tu lugar de procedencia, entonces tú quieres ser el Presidente Municipal.

Si tú insistes en la imperiosa necesidad de regresar a rendir cuentas a los ciudadanos de tu distrito, aunque tu distrito esté a treinta minutos de la capital, entonces lo que tú necesitas es el presupuesto para una oficina de enlace, aunque ya cuentes con la infraestructura indispensable para legislar.

Si tú sólo te interesas en aparecer en foros repletos de las élites académicas, empresariales o políticas, entonces perdiste el interés por legislar y sigues en campaña en busca de tu próximo cargo.

Si tú estás decidido a injuriar a todos los servidores públicos, por el simple hecho de serlo, entonces no tienes madera para legislar, tienes madera para ser un porro aguerrido.

Y así, el riesgo que enfrenta cualquier legislatura, es contar con integrantes que pierden la brújula de su función, y en un abierto propósito de matizar el desconocimiento de sus responsabilidades, se adhieren fácilmente a cualquier actividad que les permita ganar reflectores, aunque se alejen de su actividad esencial y resbalen continuamente, por lo que, en las legislaturas como en casa del jabonero, el que no cae resbala.

@rubbenrivvera

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