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LA SCJN Y LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO
Estábamos en una cafetería de la capital potosina cuando una amiga y yo descubrimos una realidad mutua, “ambas éramos bisnietas de una violación”, recordamos entonces a nuestras abuelas; a nuestras madres, luego nos escaneamos a nosotras mismas, a nuestros cuerpos, y siempre es inevitable imaginar, ¿cuáles eran sus condiciones o su rol en la vida como mujeres? En otra ocasión la misma chica me contó: “En un curso de capacitación ciudadana una mujer me lo contó así: «amo a cada uno de mis ocho hijos, pero si hubiera sabido antes de los métodos anticonceptivos sólo habría tenido uno.” ¿Entonces dónde recae el deseo “innato” de la maternidad, y, ¿cuáles son las verdaderas preocupaciones de la mujer en el presente? A estas experiencias propias podríamos sumarle las experiencias generales, donde una gran parte de la población pertenece a una familia amplia, ejemplo de ello es que, sabemos gracias a los censos realizados por el INEGI, que de 1930 a 1955 «la fecundidad se mantuvo con alrededor de 6.5 hijos por mujer, y aumentó hasta alcanzar siete hijos en 1960, según los datos que tenemos de los censos pasados. Los números nos permiten llenar estadísticas, darnos una idea de la materialización de nuestra sociedad, pero no tenemos un espectrómetro vivencial que nos muestre si realmente cada uno de esos embarazos fue deseado, fue resultado de un deseo, del amor; o en cambio, fue la consecuencia de un abuso o agresión. Con esto se abrió un dilema: «Vivir y dejar vivir», ¿es aplicable desde el aquí y ahora, con el respeto hacia las decisiones ajenas de cada mujer, de cada persona, de cada cuerpo presente y no sólo futuro? «Vivir y dejar vivir» no sólo se aplica a la defensa de los embarazos ajenos, sino a la defensa de las ciudadanas actuales. Es así como en la Ciudad de México se sentó un adoquín más para que continúe su camino el sendero que representa esta lucha. Hecho histórico, el pasado 7 de septiembre, la Suprema Corte de Justicia en México dictaminó que penalizar el aborto en México es inconstitucional, lo cual sienta un precedente que podría llevar a la legalización el aborto en todo el país, y hacer realidad uno de los motivos más presentes en las marchas feministas, que desde hace generaciones se encuentran en la búsqueda de derechos para los cuerpos de todas las mujeres. Mientras, tampoco podemos ignorar el otro enfoque, la despenalización continúa siendo lejana, como nuestro satélite, mientras siga siendo vista como crimen o tabú. Tampoco podemos ignorar otra realidad, México es un País que en buena parte sigue siendo católico y conservador y un país compuesto por 130 millones de personas; el número no vuelve a decirnos nada, los números no hablan los discursos de su gente. Y no sólo es México como país, también somos San Luis Potosí, una entidad federativa donde se preserva la ideología conservadora, y a la vez un deseo de progreso, mismo que comparte la ex presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Equidad y Género del Congreso del Estado: la diputada Marite Hernández Correa: “La decisión de la Suprema Corte de Justicia en cuestión de despenalizar el aborto, es una resolución histórica y una discusión pertinente que tiene que darse en San Luis Potosí”, “es importante analizar el Código Penal de San Luis Potosí para hacer las adecuaciones correspondientes”. ¿Qué somos como sociedad? Sin embargo, este hecho fue tomado con preocupación y rechazo por políticos, la iglesia y conservadores que se han hecho oír en las redes sociales. Quizás este precedente signifique un punto de quiebre, de inflexión, que motive y refuerce las ideas del cambio, para vivir y dejarnos vivir, desde la autonomía, para solidarizarnos con los contextos que no conocemos, con las condiciones que ignoramos. Para que, finalmente, luego de tantos acontecimientos que nos han heredado los años junto con sus testimonios, la maternidad se despegue del rol social que antiguamente ocupaba y se imponía a la mujer, para que rompamos las “estructuras”, como se demuele un edificio, y que de los escombros arcaicos, surja la libertad para que cada mujer se descubra: en identidad y libertad propia.

septiembre 15, 2021

