¿SE LE PUEDE GANAR ESTE 2027?

EL POLLO…FELIZ…FELIZ…FELIZ…
¿SE LE PUEDE GANAR ESTE 2027? ME GUSTARÍA, PERO…

Hace 20 años comenzaron perdiendo en Soledad de Graciano Sánchez.
Para el 2009 ganaron y no lo han soltado: primero el papá seguido de su hijo, de José Luis Fernández, Gilberto Hernández Villafuerte electo y reelecto, Leonor Noyola Cervantes y Juan Manuel Navarro Muñiz.
El 2015 buscaron la gubernatura para Gallardo hijo, con muchas posibilidades de ganar, y abrieron las puertas del infierno, al ser apresado el aspirante del 6 de enero al 10 de diciembre de ese año electoral.
Las versiones sostenían que el PRI puso a chambear al padre para juntar votos en la capital junto con su estructura política para ganar la gubernatura para Juan Manuel Carreras a cambio de soltar al crío.
Gallardo Juárez gana la capital, Juan Manuel Carreras la gubernatura y, menos de tres meses después, el pollo sale libre.
Para 2018 no pueden retener la presidencia municipal abortando así la posibilidad de instaurar allí un cacicazgo político al estilo soledense.
Ese 2018, dueños absolutos de la franquicia del PRD, ganaron apenas 9 municipios de los 58 en disputa y, en el Congreso potosino, solo pudieron ganar 2 diputaciones y plurinominales.
La alianza nacional con el PAN y MC les permitió colar en la primera minoría para la Cámara de Senadores a Leonor Noyola gracias a los votos de Gama Bazarte.
Los siete distritos federales potosinos para la Cámara de Diputados fueron repartidos con 2 para PAN, 2 para PRI, 2 para el PRD, siendo uno de ellos para Gallardo el pollo; el restante fue para Morena.
Allí empezaron una meteórica carrera para ganar San Luis Potosí.
Gallardo, ya aliado con Héctor Serrano, se acerca a Mario Delgado, Coordinador de la fracción de Morena, traicionando al PRD junto a otros de su especie, y se declara independiente para posteriormente arrimarse a la 4T por la puerta de atrás en que se han convertido el PVEM y el PT.
La suerte sonríe a la pareja infernal de Gallardo y Serrano, cuando Mario Delgado pide licencia a su cargo para ganar la presidencia nacional de Morena.
El 2021, pese a la resistencia de grandes sectores en Morena, Mario Delgado pretende que Gallardo participe en la encuesta; ante su fracaso opta por declarar ganadora de la encuesta a una priista de bajísimo perfil para facilitar el triunfo de la Gallardía Verde.
A 20 años festejan con actos multitudinarios de 50 mil personas en la capital y 30 mil en Ciudad Valles.
En ninguno de los actos se vieron figuras nacionales de PVEM, fue un evento exclusivo de la Gallardía para hacer una demostración de fuerza propia.
El pollo es gobernador, la esposa del pollo es senadora, el papá del pollo es diputado federal como suplente de un candidato “juanito”; cuenta además con los diputados federales José Luis Fernández Martínez, Óscar Bautista Villegas, y Juan Carlos Valladares Eichelmann, además de los plurinominales Leonor Noyola Cervantes y Graciela Gaytán Díaz. Tras bambalinas cuenta con los diputados federales de Morena Gabino Morales Mendoza y sus afines: Aremy Velazco Bautista y Briceyda García Antonio, enfocados en fracturar a Morena por la vía de Gerardo Sánchez Zumaya.
También cuenta con los presidentes municipales de Soledad, Ciudad Valles, Rioverde y Tamazunchale, hasta sumar 41 afines en los ayuntamientos de 59 que son en total.
También controla el Congreso local y al Poder Judicial local.
El dominio territorial de la llamada gallardía es aplastante y representa una fuerza real que tiene como componentes principales la unidad y la disciplina en torno a su líder.
¿Se les puede ganar?
Me gustaría, pero las oposiciones a la Gallardía no abonan.
Por el lado del PRIAN, que definitivamente no me gustaría, están realmente disminuidos y sin estructura territorial.
Primero deben resolver si van en alianza, a lo que el PRI apuesta rogando hasta la ignominia frente a la resistencia nacional del PAN.
Figuras panistas como Verónica Rodríguez favorecida para el Senado por las divisiones internas de Morena, Rubén Guajardo diputado local, David Azuara diputado federal y hasta Marcelo de los Santos junior, velan armas para disputarse, no la gubernatura, sino la candidatura a la presidencia municipal capitalina, única posición importante que calculan como posible de ganar.
Dejarían a Galindo buscar la gubernatura con ya casi nulas posibilidades, rogando éste porque la 4T se fracture para tratar de lograr el milagro de una elección de tercios y rogando, aún más, porque la dirigente priista Sara Rocha no se vaya a ir a engrosar las filas gallardistas al haber sido diputada federal, igual que Óscar Bautista, con Gallardo, Serrano y Mario Delgado.
Movimiento Ciudadano, con casi nula estructura apostará a rasguñar algún porcentaje mínimo de la votación con las figuras de Marco Antonio Gama Bazarte, Josefina Salazar o Marvely Costanzo.
Los nuevos partidos, el PAZ y Somos MX aparecen y, al menos el PAZ, seguirá la ruta de debut y despedida del Partido Encuentro Social y Partido Encuentro Solidarios, ambos el PES.
Para continuar la sangría del PRIAN competirá Somos MX quien cuenta con Xavier Nava como única figura visible y quien podría ser el candidato a pesar que en ese partido han asegurado que nadie de las dirigencias buscará hueso; en todo caso, se tragarán sus palabras para buscar el porcentaje mínimo que les permita sobrevivir en esta elección en la que están legalmente impedidos para hacer alianzas partidistas y cargando el estigma de su huachicolero financiador Ernesto Ruffo Appel.
Si nos atenemos a las dichosas encuestas, el único partido que antes de cada elección figura como el favorito en cuanto a intención de voto es MORENA.
Pero cuando aparecen los candidatos cambia el panorama porque les falta lo que a la gallardía pintada de verde le sobra: unidad y disciplina.
La mejor etapa para Morena San Luis se vivió en 2018 cuando obtuvo seis diputaciones locales, 4 de mayoría y 2 pluris, además de contar con dos del PT y otro del PES.
La intromisión grosera de Gabino Morales Mendoza, primero como Delegado de Morena y después como Delegado del Bienestar, dio al traste con esa legislatura de la que, a mi juicio, solo sobrellevaron su encargo con dignidad Chelito Carmona y Marité Hernández Correa.
Marité siempre se vio obstruida por Gabino Morales, quien ya cargaba con acusaciones de misoginia, al grado de cerrarle el paso para coordinar la fracción parlamentaria de Morena maniobrando para tratar de imponer a la petista Paola Arreola en esa posición.
Los choques con el otro petista, Pedro Carrizales, fueron públicos, en tanto que Angélica Mendoza, inicialmente haciendo equipo con Chelito y Marité, terminó subordinada a Gabino Morales al igual que el vallense Édson Quintanar.
El diputado del PES, el reaparecido Mario Lárraga también se agabinó y hoy se asoma con el grupo de Paola Arreola, Angélica Mendoza, Édson Quintanar, diputados todos agabinados en su tiempo.
Las maniobras de Gabino Morales, Sergio Serrano y María Luisa Veloz, presidente de Morena él y presidenta del Consejo ella, provocaron las crisis institucional del partido al enfrentar la resistencia de la mayoría de consejeros estatales.
Esta trinca terminó por las agresiones de Gabino Morales a la hija de la presidenta consejera, Sarahí Esquivel así como a Paloma Rachel Aguilar, lo que le valió la ruptura y una condena partidista por misógino.
Solamente, contra viento y marea, Gabino se sostuvo por el respaldo del propio presidente López Obrador.
Al aparente retiro político de AMLO llega el cambio de aires a San Luis Potosí y el centro del poder recae en la huasteca Rita Ozalia Rodríguez Velázquez.
Fiel a su naturaleza y acostumbrado al favor presidencial, Gabino Morales ha mostrado su resistencia para disciplinarse a las decisiones de la Doctora Sheinbaum.
Primero, la elección del Comité Estatal fue ganada por Rita Ozalia en 2022 mientras el grupo de Gabino no figuró.
Se retiró del Bienestar para buscar la candidatura al Senado en el año 2024, pero la designación recayó en Rita Ozalia y en el Verde Ignacio Segura Morquecho. Cuando quiso regresar a la Delegación del Bienestar, su sustituto Guillermo Morales no le dejó paso libre atendiendo a las indicaciones de la titular Ariadna Montiel, hoy presidenta nacional de Morena.
Como la liebre siempre tira al monte, Gabino inició una campaña contra Guillermo Morales acusándole de traición y provocando desorden entre los servidores de la nación que le seguían fieles.
A pesar que la dirigencia de Morena trató de ser condescendiente con Gabino, entregándole la diputación federal plurinominal y permitiendo que propusiera a las aspirantes Aremy Velazco Bautista y a Briceyda García Antonio, ambas de su equipo del Bienestar y que ganaron impulsadas por los votos del aliado Verde Ecologista, impulsaron contra Rita Ozalia y Guillermo una guerra de lodo desde incondicionales suyos del Bienestar haciendo perder la senaduría a Morena.
No es fortuito que todo ese grupo esté dando su apoyo a Gerardo Sánchez Zumaya para cerrar el paso, otra vez, a Rita Ozalia.
¿Y El Pollo? Feliz, feliz, feliz, sabiendo que la posible participación del oportunista PT pueda disminuir la intención de voto que hoy todavía conserva Morena.
En su tiempo el pollo no logró ser abanderado de Morena y la figura de Mónica Liliana derrumbó a los guindas.
Hoy la historia se parece. Diferente pero es lo mismo, diría el clásico.
Por motivos que solamente conocen la presidenta de Morena Ariadna Montiel y la presidenta de la comisión nacional de elecciones Citlalli Hernández, ambas se retiraron del evento cuando llegó Zumaya a registrarse dejando al aspirante sólo con el PT.
No han dicho por qué y Zumaya tampoco ha reclamado el desaire. Seguro las dos partes lo saben y se reservan para otro momento.
Pero la forma es fondo y lo que se interpreta es que ha sido descartado para ser candidato de Morena.
Emulando a la elección de Coahuila en la que Armando Guadiana por Morena y Ricardo Mejía por PT se disputaron la gubernatura y perdieron contra el PRI, han reaparecido personajes que juraban y perjuraban ser “los puros” de Morena pero que, lejos de la toma de decisiones, buscan un cachito del pastel al cobijo de una buena sombra estructurada a billetazos; y mejor cuando son ajenos.
Ex diputados federales y locales, ex regidores y hasta un ex senador con perfil de altruismo con alto rendimiento electoral, que ni en sueños hubieran ocupado esos encargos por sí mismos, cierran filas con el PT y su muy probable abanderado, cuidando, éso sí, de portar el chaleco guinda en una labor de verdadera zapa política para terminar socavando al partido que les dio todo…pero no llenaron.
A varios de ellos no les importa si gana Zumaya o gana el pollo.
Les importa más que no gane Rita Ozalia y tener la posibilidad de regresar al ojo público a costillas del ricote y hasta colarse en alguna candidatura.
Un sector de ellos salta a la vista que sigue las directrices de un hijo de AMLO, interesado en buscar la presidencia para el 2030, aunque sus posibilidades se cierran cada segundo.
Lo anterior hace comprensible la decisión frontal tomada por María Luisa Veloz, por su hija Sarahí, brazo ejecutor de López Beltrán para crear estructura territorial antes de ser despedida sin contemplaciones por Ariadna Montiel; también la del propio Gabino Morales cuyos auxiliares Mónica Albarrán y Yair Santos fueron comisionados por López Beltrán para apoyar en el desastre de Coahuila.
Abrazados con Zumaya, juntos, Gabino, Sarahí y Primo, dan sentido a la publicación justificatoria de Gabino: “los procesos para elegir candidatos hacen que los amigos se peleen, los enemigos se junten y las personas saquen lo mejor y lo peor de sí”.
Casi siempre es lo peor, por lo visto.
Muchos de los hoy advenedizos a la figura monetaria de Zumaya ganaron por el arrastre de AMLO y su partido Morena; el forrado huasteco espera que le abonen a su causa.
Están haciendo un desesperado y tal vez último intento por doblar el brazo de la cúpula nacional de Morena y que se acepte al huasteco.
La decisión está en veremos pero, cualquiera que sea, el pollo tiene razones sobradas para estar feliz, feliz, feliz.
MORENA TIENE LA OBLIGACIÓN DE TENER CANDIDATURA PROPIA, QUE SEA DE MORENA POR LOS CUATRO COSTADOS, PARA ENFRENTAR AL PODER ECONÓMICO Y POLÍTICO.
Aun perdiendo ganaría la posibilidad de reforzar una identidad propia en San Luis Potosí y, entonces sí, aspirar a ganar, además que se sacaría el lastre de los oportunistas que por fin se quitarían la máscara construida con los adjetivos de fundadores y transformadores.
No estará la indefendible Mónica Liliana en la boleta, estaría Zumaya, aún por el PT, pero el resultado final previsible sería el mismo, y eso tiene al pollo feliz, feliz, feliz.

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