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miércoles, mayo 25, 2022
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EL ENEMIGO EN CASA, LAS CRISIS PARTIDISTAS

Ha pasado antes, sigue y seguirá pasando.
Formar un partido político tiene como fin último ganar el poder mediante un proceso electoral. Resulta que cuando una alternativa política partidista se encuentra luchando por llegar al poder, quienes la integran son todo dulzura, amistad y desprendimiento con sus compañeros de aventura. Pasa en las llamadas derechas e izquierdas. Nadie se salva.
En el caso de la derecha, recuerdo que la tenacidad de los panistas potosinos me causaba cierto grado de ternura. Ternuritas ellos.


Se esforzaban por derrotar al todopoderoso PRI y una ocasión tras otra les pasaba por encima la aplanadora tricolor. Andaban ellos buscando la manera de hacerse de recursos. En calles del centro exhibían un automóvil nuevo que rifaban entre los ciudadanos para financiar su lucha política. Tan tiernos ellos Rebotaban y no desistían.
Así andaban hasta que el estilo de gobernar de Jonguitud Barrios, su legión extranjera y la “magisterocracia” les construyó la coyuntura.


La derecha identificó al cacique sindical como el nuevo aire de Gonzalo N. Santos y sacaron del ostracismo al reconocido luchador social Salvador Nava Martínez.
La calidad moral a toda prueba del galeno construyó un contrapeso efectivo y se ganó la presidencia municipal capitalina en 1983. Los tricolores recuperaron el ayuntamiento en 1986 con Medina de los Santos al grito de “haiga sido como haiga sido” y lo volvieron a perder en manos de Guillermo Pizzuto en 1989.
Nava y Pizzuto hicieron con su manera de gobernar una diferencia real…hasta que en el marco de la lucha por llevar al doctor Nava a la gubernatura, la derecha panista vio venir la suya y a contrapelo de la lucha civilista se hicieron de la presidencia municipal capitalina en 1992 de la mano de Mario Leal a quien los navistas le cambiaron el apellido por Desleal. En los años de 1997 con Alejandro Zapata, 2000 con Marcelo de los Santos, 2003 con Octavio Pedroza y 2006 con Jorge Lozano Armengol, los panistas gozaron las mieles del triunfo y se engolosinaron privatizando los servicios públicos.
Con ellos llegaron los altos sueldos con el argumento que debían cobrar como en la iniciativa privada para no robar pues los priistas no cobraban tanto… pero robaban mucho. Bueno, al paso de los años vimos que ningún dinero les alcanza y panistas y priistas nos castigaron con sueldos ofensivos por onerosos y siguieron robando haciendo negocios al amparo del poder hasta dejar nuestra ciudad en la ruina que está a la vista de propios y extraños.
La gubernatura de Marcelo de los Santos les hizo creer que el enemigo externo estaba derrotado, que los triunfos serían cosa segura y que quien fuera candidato ganaría sin duda alguna.


Entonces se volvieron enemigos internos con patadas bajo la mesa los mas reservados o con descontones arteros los más impúdicos.
Eugenio Govea, Alejandro Zapata, Sonia Mendoza y Octavio Pedroza encabezaron las campales. Si Alejandro Zapata ganaba la candidatura a gobernador entonces Sonia lo boicoteaba; si Sonia resultaba ser la candidata entonces Octavio la boicoteaba; si Octavio era el candidato pues Sonia le regresaba el desaire.


Pudieron ser gobernadores todos pero la ambición los cegó: Zapata perdió contra Toranzo, Sonia perdió contra Carreras, Octavio perdió contra Gallardo.
Estos políticos no se la creen que en política lo bueno es que las derrotas no son para siempre pero lo malo es que las victorias tampoco lo son. Creen que tienen el triunfo en sus manos y se disparan en el pie; bueno, en la mera cabezota.
Así como se crean partidos para ganar el poder, también sucede con los individuos: si andan en la política electoral y no aspiran a ocupar cargos de gobierno otros les pasarán por un lado o hasta por encima.


Ahora volteo a ver a la llamada izquierda electoral.
En 2018 AMLO barrió, trapeó y de plano despedazó a la derecha electoral.
A partir de allí se dio un relevo en muchos espacios de poder y sujetos, (y sujetas y sujetes) vieron su turno de comer con manteca dejando atrás las penurias familiares bajo el manto protector obradorista.


Las historias de camaradería y desprendimiento, los sacrificios y la entrega quedaron atrás.
Creyendo infantilmente que la derecha conservadora, reaccionaria y neoliberal está definitivamente derrotada, miran ahora hacia adentro y su mirada es egoísta, vanidosa y cruel. Ahora el enemigo está en casa.
El que tiene aceptación es atacado, a quien se ve honesto se le margina, a quien manifiesta aspiraciones personales se le ataca y calumnia.
Comparo las mayorías en la Cámara de Diputados que logró la 4T en 2018 con las conseguidas en 2021 para ver si se entiende eso de que “los muertos que vois matais gozan de cabal salud”.

Por donde se vea la estrategia para el pasado 2021 de Mario Delgado de la mano con los morenistas que mueven el pandero en la Ciudad de México fue un fracaso y pesa ahora que se requiere lograr la mayoría calificada que son 334 votos para sacar adelante las reformas pendientes entre ellas la eléctrica que está en la puerta.
En 2018 se logró esa mayoría calificada porque solo faltaban 13 votos y ésos salieron de Verdes y perredistas como Ricardo Gallardo que traicionaron a sus electores para sumarse al proyecto de la 4T.


Ahora, con todo y los en exceso apapachados del Verde se está más lejos de lograr la ansiada mayoría calificada: faltan 56 votos nada más.
Previendo el fracaso de la reforma eléctrica el presidente López Obrador prepara una reforma a la ley minera misma que al no ser constitucional solo requiere la mayoría simple.
Lógico, se procederá a culpar a loa traidores a México, a los apátridas, a los jijos de su repipinchamaco priistas,panistas, perredistas y emecistas, mismos que serán todo eso y más pero son congruentes al actuar en favor de sus amos que les compraron sus membretes partidistas; no podíamos esperar de ellos nada bueno.


Y me pregunto: ¿no habrá culpables de este lado? ¿Las gubernaturas logradas en el 21 valen como moneda de cambio en el fracaso por rescatar nuestra soberanía energética al retroceder notoriamente en la Cámara de Diputados?
Los responsables directos de la fallida estrategia tienen nombre y apellido por mas que se esmeren en responsabilizar a quienes señalan como sus enemigos internos.
Obsecados (y obsecada una de ellos) por el poder hacen lo mismo que la derecha conservadora, reaccionaria y ruin: dispararse en el pie y en la mera cabezota.
Facciosos radicalmente, ambiciosos radicalmente, minan la 4T.
Somos mucho país para tan pequeñitos radicales.

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