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DESDE EL TINTERO

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DESDE EL TINTERO

Por Mona Lissa

No ví, ni veo, ni veré a los autodenominados anarquistas, sino es que fifís, algunos chairos, los vestidos con el decolorado negro, y hambrientos otros, no veo a ninguno defendiendo deliberadamente a los otros reprimidos y reprimidas, a los de siempre, no los ví y no los veré levantando la bandera o quemándola por ellos. No los veo luchando todos los días por los verdaderos ayotzinapas, los pobres, los campesinos, las mujeres, los indígenas, pero sí los veo quitándose las camisas y defendiendo a un Giovanni que, en verdad, no quisieran que fuera de su sector, de los suyos, ni a un Floyd. Mas bien han estado ahí guardados desde sus casas, con su wi-fi, checando las tendencias de Twitter y los videos de Tik tok, explorándose con los videos de las influencers ejercitándose. Sólo los voy a ver maldecir, quejarse, intentar autodefinirse y contestar a toda autoridad, incluyendo a sus padres y culpándoles de lo caótico que es el mundo y sus vidas.

Entendemos, fuimos jóvenes, empezamos a conocer el mundo realmente como es, afuera de los libros de texto, de las historias verdes de los también autodenominados y nominados héroes históricos y de la patria, nos damos cuenta de la realidad, de cómo es el mundo, de las mentiras, de que no era como creíamos o cómo se nos dijo, de que nos mintieron, de que nos han estado engañando; y queremos hacer mil cosas y despotricar contra todo en el afán y la impotencia y la frustración, como niños, muchachos y jóvenes rebeldes y caprichosos intentando salvar al mundo, imitando a aquellos grandes jóvenes revolucionarios que después se hubieran de convertir en iconos y símbolos utilizados por el capitalismo. Si supieran en lo que se han convertido algunos de esos pseudorevolucionarios, si supieran todo lo que realmente batallaron y sufrieron los verdaderos revolucionarios y si tuvieran un poco de conciencia histórica y ética, definitivamente no quisieran encontrarse en sus zapatos mas que para usufructuar de las ganancias y liberar la hormona que desata la tremenda pasión del cambio, el hartazgo, la revolución el placer y el poder.

Y por supuesto no encontraremos antecedente real de verdaderos anarquistas que luchan y se organicen por una causa social y justa, simplemente porque la naturaleza de su ideología no se los permite y, porque de lo contrario, estarían faltando a sus ideales o pseudo ideales, ¿no consideran la falta de autoridad y la lucha arcaica y natural de la fuerza como sus máximos? ¿Quiénes eran en verdad esos jóvenes que entre grupos de Facebook, invitaciones y cadenas de WhatsApp se incitaban a ganar $2,000 o $3,000 para beberlos o fumarlos el fin de semana, o comprar videojuegos, o un celular, o una tarjeta de Amazon, o algunas horas de Netflix?, ¿o, pintoresco aún, quiénes eran esos jóvenes que quizás pretendían saltar a la fama pre pre pre pre pre pre pre pre pre electoral para intentar vislumbrarse con su escándalo (y sus antecedentes, reales y mediáticos) y así aparecer en pantallas y pantallitas y en bocinas y bocinitas y en papel periódico que sólo sirve para cambiar el tapete de los canarios, limpiar los vidrios de las ventanas y las heces de los gatos fifís de sillón (porque las de los gatos chairos a veces sirven de abono y en otras tapan las alcantarillas de la realidad)? ¿O, tan inocentes son que pretendieron esos quiénes encabezaron con bats de béisbol en mano, aparecer en escena pública de manera verdaderamente vergonzosa, esperando ser levantados de entre la arena y las piedras del ataque a las mineras, la educación y el dinero frustrados y la negación al ejército en su filia por las armas?, ¿quizás han estado esperando ser recogidos por alguna otra asociación lavadora de dinero, por algún partido político en decadencia o en alaridos, o están en desesperación por no ser abortados hoy al menos por uno de sus semejantes jóvenes y sobretodo viejos y callosos compañeros alabados?, con la esperanza de quedar como asesor, director, o regidor del que seguramente con pocos esfuerzos, mucho dinero, buena imagen y muchas madrinas e intachable moral sí llegará a un puesto de elección popular, eso sí, debiéndolo todo y con favores hasta ilegales. Porque hay que decirlo, siendo realistas, ésa es la forma en que se llega a la política, y es la forma en la que se accede al poder y a la autoridad y en su caso poder así cambiar las cosas; así que no dudemos que uno de éstos jóvenes emocionados sean nuestros futuros secretarios, asesores y legisladores. Y entonces sí, seguramente será un 68 replicado desde las europas y los USAs, un 68 donde renacieron figurines a modo que por su misma naturaleza se revelaron de forma electoral en los 90s, aprovechando la sangre, la injusticia, la pobreza, la represión y la vergüenza del pueblo en aras de salvarlo, pero ganando desde $70,000 hasta $160,000 mensuales. Si ahorita lo hacen por $2,000 o $3,000, ¿qué no podrán hacer por decenas de miles?

Así, los actos ocurridos el pasado viernes al filo de tarde, no son cosa menor. Ni se trata de si los jóvenes anarquizados en un acto de protesta que, hay que decirlo también, no solamente replicó el hartazgo ciudadano de lo que ya debió ser abolido, es decir, la real brutalidad policiaca que impera aún en el mundo entero. Se trata de que hoy más que nunca los medios de comunicación alternativos dan a conocer la barbarie que ocurre y ocurría en las mazmorras en aras de una facilona aplicación de la justicia, en los callejones y sitios públicos, en donde las imágenes sólo eran borradas con la impunidad del tolete y complicidad de gobiernos corruptos y represores. Por tales actos, no es cosa menor el que algunos jóvenes se hubieran envalentonado y con su radical marcha y manifestación, y al apedrear el edificio que alberga en San Luis Potosí la Fiscalía General del Estado, destruído una patrulla de la policía municipal y cristales y mobiliario del Congreso del Estado. Y es que, también hay que decirlo, el Estado en ocasiones no ha dado una con el gobierno ausente y falto de autoridad suficiente; desde la inseguridad y la falta de combate a la corrupción y de oportunidades para sacar a la comunidad de la pobreza que hundieron los antiguos gobiernos. Por ello, no debe de verse la manifestación de los jóvenes como cosa menor, sino mas bien como la moda del desbordamiento del hartazgo existente en la ciudadanía. Y por ello, siempre serán plausibles las formas de cómo los ciudadanos hagan valer sus demandas a través de la protesta, legítima o a modo. Por ello, no es menos el evento de la tarde de viernes, lo malo es, hay que volver a decirlo, magnificar la destrucción de edificios y objetos del Estado para desviar lo esencial, es decir la verdadera represión, la verdadera pobreza y la verdadera injusticia, esa que va más allá de un sector minoritario y poco representativo con ciertas características y roles sociales, con lo sucedido el viernes, y en este caso, también se dice, para desviar los actos de corrupción en la Secretaria de Salud, la tortuguez en la aplicación de la justicia, la falta de oportunidades y el despilfarro del erario público en el Poder Legislativo y Judicial, Eso sí debiera ser un delito mas que criminalizar a los grupos de manifestantes, o de lo contrario, que alguno tire la primera piedra.

Porque qué le vamos a hacer, con los comentarios y el debate, como si se tratara de un nuevo covid. En las marchas a favor de las mujeres y contra la no violencia, veía incluso tendencias en redes sociales sobre el impune ataque a las fachadas de monumentos históricos y dependencias públicas, pero en esta ocasión he llegado a observar en las mismas redes la «defensa» del «movimiento» eso sí, ahora vislumbrada como cualquier oposición legítima, como cualquier BOA, oposición que era excluida y rechazada en los sesentas, en los noventas y en los tiempos de la revolución amloísta del propio Presidente, oposición del tipo que ahora pretende resultar social pero oposición rechazada en su momento porque la población siempre ha repudiado y repudiará a los actos de violencia, porque la sociedad civil apuesta por otras formas de manifestación y trabajo desde sus propias trincheras, porque el pueblo apuesta por qué su verdadera lucha es su trabajo.

Una de las críticas es que si la autoridad hizo mal en actuar, que si se tardó, que cómo se daña el patrimonio. Y la respuesta más sensata es que la autoridad simplemente no puede entrometerse así como así ante una turba desorbitada, amorfa y sumamente hambrienta de fiesta y definición, pero sobre una turba dolida, desobediente, ansiosa, rabiosa, y hormonal; simplemente sería una provocación directa y una estupidez estratégica al mandar a tus hombres, a tus elementos al matadero político mediatico y de derechos humanos, pues aquellos que se dicen defenderlos estarían hablando hasta de desapariciones forzadas cuando son detenidos los culpables, sería una decisión políticamente incorrecta, máxime también en pre pre elecciones. Por otra parte, el asunto de la brutalidad policial es de educación y de economía, ya que las corporaciones están plagadas de corrupción, sin embargo, también hay que anotar la responsabilidad de los directores de estos organismos de seguridad y decir que sí, que los excesos policiales son inhumanos, arcaicos, degradantes, pero reflejan solamente la podredumbre de la parte vulgar y temerosa de la sociedad y del gobierno, ya que toda agresión es primeramente una defensa. En fin, si ha sido una argucia de competencia y golpeteo político, buena suerte a los partícipes, pues el pastel de la autoridad y el orden para imponer intereses y una forma particular de hacer las cosas, es ciertamente suculento y muy buenas las defensas que ha puesto el ya tradicional partido tricolor en el poder al sustituir granaderos casi impensables en nuestro San Luis Potosí con plantoneros de organizaciones en amor apache, pues de la boca de los jóvenes se escuchó claramente mencionar que no abrían de juntarse, y mucho menos chocar con «el pueblo» o «los pobres», y por ende no habrían de dañar el Palacio de Gobierno; sabio pensamiento puesto que no solamente habrían cometido un grave error, sino que, a quiénes detrás del balcón, les hubiera salido el tiro por la culata.
¡Hasta la próxima!

junio 11, 2020

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Mona Lissa
Periodista, columnista de opinión

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