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DE PESOS Y CONTRAPESOS

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DE PESOS Y CONTRAPESOS

Por Raúl Paulín

El destino de Erika Briones, en manos de los cabilderos gallardistas.

En días pasados trascendió en la prensa local, la noticia de que Erika Irazema Briones Pérez, alcaldesa del vecino municipio de Villa de Reyes, será sometida por el Congreso del Estado a proceso de juicio de suspensión y revocación de mandato -junto a tres regidores y la síndico municipal-, por desacatar (dos veces) una orden del Tribunal Electoral del Estado de San Luis Potosí (TEE).

El asunto surgió a raíz de un conflicto con los regidores de oposición, quienes acusaron a la presidenta municipal de negarse a otorgarles un espacio digno para desempeñar sus labores. El TEE ordenó la entrega del espacio requerido y como respuesta, la alcaldesa envió a los demandantes a un edificio a punto de colapsar, destinado a la función de establo. Los regidores se volvieron a inconformar y el TEE ordenó nuevamente oficinas dignas para ellos, a lo que Briones Pérez respondió no estar obligada a proporcionar lujos, avalada por cuatro miembros del cabildo. Lo anterior fue tomado como segunda rebeldía por el TEE y eso derivó en la solicitud de juicio político ante el Congreso, para cinco figuras de la administración municipal.

Ante estos acontecimientos, resulta interesante abordar la trayectoria de Erika Briones en la función pública. Ésta inició en el ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, durante el segundo período de Roberto Cervantes como presidente municipal. Gracias a su habilidad en el arte de las relaciones públicas, la entonces muy joven empleada Briones logró permanecer en las administraciones subsiguientes; Juan Manuel Velázquez Galarza la conservó en la nómina y continuó al abrigo de Ricardo Gallardo Juárez, en cuyo período se posicionó en puestos claves, logrando acercamiento con el edil y por supuesto, su confianza.

Gallardo Juárez sostuvo a la entonces avecindada del municipio soledense, en la administración de su hijo Gallardo Cardona, y desde ahí fue impulsada a la diputación federal por el segundo distrito, cuyo territorio abarca ocho municipios, entre ellos Villa de Reyes.

Por su parte, luego de un compás de tres años de espera, Ricardo Gallardo padre ganó la capital potosina, después de haber cumplido el requisito de vecindad para lograr la candidatura. Con él se llevó a sus más leales integrantes del cabildo soledense, quienes también cumplieron con el cambio de residencia. Aplicaron la misma operación con Erika Briones a fin de coptar Villa de Reyes, y de este modo expandir la influencia gallardista para aventurarse en busca de la gubernatura del Estado.

Sin embargo, en los últimos tiempos trascendió un supuesto conflicto entre la hoy demandada y los Gallardo, presuntamente por haber agotado su disciplina ante la familia que por una década ha gobernado a Soledad de Graciano Sanchez. Otras voces aseguran que solo se trata de una simulación, que la amistad continúa, deteriorada pero sostenible.

Lo anterior se aclarará en los próximos días, cuando el pleno del Congreso del Estado determine la situación futura de la hoy presidenta municipal de Villa de Reyes, ya que el TEE fijó 15 días como plazo máximo para que se dictamine la procedencia o no del juicio en mención, que requiere la mayoría calificada para resolverse; es decir 18 votos de 27 que integran la legislatura local.

El proceso necesitará el cabildeo y consenso entre las bancadas, para lograr el número de votos requerido y los diputados afines a la gallardía serán clave para condenarla o absolverla. Es aquí donde medirán fuerzas el gallardismo y sus cabilderos. En sus manos está el destino de la alcaldesa del municipio más industrializado del Estado.

Raúl Paulin.

mayo 19, 2020

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