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DE PESOS Y CONTRAPESOS

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DE PESOS Y CONTRAPESOS

Por Raúl Paúlin

La contraloría interna, un fracaso.

El vaivén de los moches.

Siempre he sostenido que el contralor interno municipal es un lavador de las corruptelas de los presidentes municipales, en su origen, esta «dependencia municipal» se creó para vigilar y corregir los desvíos de recursos en todas sus modalidades, para cuidar el manejo de los recursos cuyo origen son los impuestos, derechos aprovechamientos, donaciones, multas, etc.

Esta área de la administración pública municipal debiera ser la que vigile que el manejos de los recursos sea apegado a derecho, pero para demérito del desarrollo municipal tanto en infraestructura urbana, como en servicios intangibles, así como el fortalecimiento interno, se ha convertido en un limpiador de los desvíos de los presidentes en turno y sus colaboradores.

Este debe ser un órgano fiscalizador/previsor y no un protectorado de las acciones deshonestas de los ediles.

La Ley Orgánica del Municipio libre en su artículo 85 lo consigna.
Le da independencia técnica y de gestión, hasta allí pareciera que todo bien, pero el hecho de que sea propuesto por el cabildo mediante una terna propuesta por la primera minoría (antes era facultad del presidente proponerla al pleno edilicio), y que dure en su encargo el periodo de la administración en turno lo convierte en vulnerable ante los caprichos del cabildo en pleno, incluido y con gran influencia el presidente en turno.

El congreso del estado debe analizar con detenimiento la modificación del mencionado artículo para un desarrollo armonioso entre el hacer y el manejo del recurso, creando un auténtico órgano fiscalizador interno, quitarle la dependencia económica y sentimental de los dirigentes municipales para así poder ejercer su encargo con auténtica vocación de servicio y autonomía que le den la plena libertad y autoridad para denunciar los excesos gubernamentales.

Los regidores de primera minoría son sujetos a los caprichos de los partidos que los postularon mismos que a su vez los dirigentes se prestan a prebendas con los gobernantes en turno y terminan siendo rehenes de los presidentes municipales, teniendo como detrimento el buen desempeño de la administración.

La forma de seleccionar al contralor solo se presta a componendas entre individuos y por consecuencia se convierte en un agente protector del edil en el desvío de recursos y no un auténtico supervisor de la aplicación de los dineros emanados del pueblo.
Solamente con herramientas jurídicas implementadas en el poder legislativo se combate verdaderamente el flagelo de México, empezando con la implementación de normas jurídicas y no con modificaciones a modo para favorecer intereses de individuos o grupos.

Para las próximas administraciones el congreso del estado debe tener una propuesta de ley acorde a los tiempos actuales donde el tópico es el combate a la corrupción.

agosto 16, 2020

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