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martes, diciembre 6, 2022
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¿CUÁNTO TE PAGARON POR ABANDONAR TUS SUEÑOS?

Ayto SLP

En una conversación circunstancial entre personas desconocidas, seguramente surgirán las inevitables, y para algunos, incómodas preguntas: ¿En qué trabajas? ¿A qué te dedicas? ¿Qué haces para ganar dinero?
En una reunión casual de personas que guardan amistad entre sí, seguramente surgirán las inevitables, y para algunos, incómodas preguntas: ¿En dónde estás trabajando? ¿Cuánto tiempo llevas en ese lugar? ¿Qué horario tienes? ¿Te pagan bien?
En una reunión más privada, en el entrañable seno familiar, seguramente surgirán otras muchas inevitables e incómodas preguntas, que se centrarán en tu situación laboral, en tus prestaciones económicas, en tu acceso a la seguridad social, en tus obligaciones de carácter fiscal, en tus compromisos de servicios financieros, en tu condición patrimonial, en todos tus activos y todos tus pasivos.
Para quienes tuvieron la fortuna de incorporarse a una fuente de trabajo a temprana edad; y se posicionaron en su encargo; y tuvieron la posibilidad de ganar ascensos; y generaron derechos de antigüedad; y fueron adquiriendo progresivamente un conjunto de bienes que les permiten vivir con determinada soltura; y tuvieron a su alcance alternativas de crecimiento personal de carácter académico, cultural o deportivo; seguramente las muchas preguntas arriba citadas, les pasan desapercibidas como una plática cotidiana, porque en su situación, responder es bastante sencillo. Tienen las respuestas precisas. Fuera de las minucias de la convivencia con los colaboradores, todo marcha sobre ruedas en su actividad profesional. Las peripecias de la jornada laboral y las exigencias descabelladas de un superior jerárquico neurótico, solo son anecdóticas frente a su estabilidad económica. Su trabajo les ha permitido solventar los gastos de mantenimiento de una vivienda decorosa, una despensa bien surtida, uno o más vehículos, ropa de marca, multitud de aparatos electrónicos, vacaciones trimestrales, consultas médicas particulares, celebraciones frecuentes, visitas a restaurantes, inscripciones al gimnasio, concurrencia a salas de cine 4D, y muchas cosas más. Y eso es socialmente importante.
Y si tu empleo te permite mantener ese ritmo de gastos, puede que pase a segundo lugar de importancia si estás haciendo algo que te gusta o si lo disfrutas. Si tu salario te alcanza para sostener un nivel de vida desahogado, y si tus ganancias son suficientes para pagar cuentas, recibos y facturas, es perfecto para ti, que trabajas, que cumples con tus obligaciones, y que te esfuerzas en conservar tu modus vivendi. Y tal vez en ese caso, deja de importarte si tienes tiempo libre para ti, si tienes tiempo de calidad con tu familia, si descuidas tu salud física o tu salud mental.
Si tu empleo te permite ser el gran proveedor, también debe ser perfecto para los integrantes de tu familia, que dependan económicamente de ti, ya que, por obvias razones, ellos son los únicos realmente interesados en saber: ¿En qué trabajas? ¿A qué te dedicas? ¿Qué haces para ganar dinero? ¿En dónde estás trabajando? ¿Cuánto tiempo llevas en ese lugar? ¿Qué horario tienes? ¿Te pagan bien? Por tanto, es evidente que el resto de las personas formularían las preguntas anteriores sin un interés auténtico ni fundado. Y entonces, ¿Para qué indagar sobre temas que realmente están fuera del interés público? Sobre todo, tomando en cuenta que no todos se encuentran en una posición de estabilidad laboral, y que se tienen que ir adaptando a los proyectos eventuales, a las contrataciones por obra, a las colaboraciones externas, a los salarios asimilados, a las comisiones por resultados, a los servicios en plataformas o apps, al emprendimiento forzoso, a ser un freelance, entre otras figuras similares. En estos casos, es difícil encontrar certidumbre sobre los ingresos mensuales, las eventualidades representan mayores riesgos, y el plan para el retiro es toda una proeza.
Entonces, resulta de gran relevancia el poder asegurar las vacantes de trabajo necesarias que están buscando los actuales estudiantes de nivel medio y superior. O ¿Qué les está ofreciendo la iniciativa privada y el sector público a esta generación de jóvenes estudiantes? ¿Están generando los empleos suficientes para darles certidumbre laboral y plan de retiro? ¿Existen en el mercado laboral las condiciones para la movilidad social, o sólo para la subsistencia? ¿Se recurrirá al fomento del emprendimiento para descargar en cada quien su éxito profesional, o se propagará el conformismo social en base a la carencia de oferta laboral?
Tal vez sea prudente para quienes se interesan en estos puntos, volver a ver la película Amor sin Escalas, y tener un momento de retroalimentación en un tema tan sensible. Es muy triste que, aún en un ambiente corporativista de primer mundo, puede llegar el momento en que, ante el inminente despido, la estrategia para aterrizar tu plan de retiro conlleve la pregunta reflexiva sobre tu vocación, tus fortalezas, y tus ventajas competitivas: ¿Cuánto te pagaron por abandonar tus sueños?

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