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jueves, enero 20, 2022
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CHICUAROTES

Gael García Bernal dirige la película “Chicuarotes”, en la que figuran como centro de la historia contada, unos personajes muy jóvenes, con alias bastante singulares: “El Cagalera” y “El Moloteco”.  Y como en cada película, con “Chicuarotes”, el espectador ve y escucha la historia que quiere, los diálogos que le acomodan, y el perfil que prefiere en cada personaje.

Al hablar de Chicuarotes, lo primero que podría invocarse a simple vista, es un guión que hace referencia a las necesidades económicas, a la falta de oportunidades laborales para la juventud, a la identidad del barrio y los estereotipos, a la injusticia social y los contrastes de la gran ciudad, y a otros temas análogos. Sin embargo, esa percepción, por sí sola, no deja de ser superficial y útil sólo para el entretenimiento.

En este tipo de producciones deja de ser importante si la primera escena es una idea reciclada, si los personajes son generosos o malvados, o si el final es altamente predecible. Eso no importa, cuando tenemos ante nosotros una historia que nos muestra lo frágil, lo endeble, lo vulnerable que resulta nuestra existencia, la tuya y la mía, frente a individuos del mismo vecindario que están dispuestos a todo.

Es en ese punto donde podemos poner en pausa el contenido de la película, y voltear hacia nuestra realidad para cuestionar qué hacen las autoridades en nuestra comunidad, qué acciones fueron puestas en marcha los últimos años,  y quiénes toman las decisiones encaminadas a la atención y seguimiento de las inquietudes de la juventud. Y entonces, nos damos cuenta que en la realidad como en la apreciación de la película, cada quién ve y escucha la historia que mejor le acomoda.

¿Consideras exitosa la aplicación de la política pública de atención a la juventud ejercida en el lugar dónde vives?

¿Consideras que esa política pública es ineficaz?

O de plano, ¿Consideras inexistente una política pública en este rubro?

El discurso, tanto en los candidatos a cargos de elección popular, como en los servidores públicos que encabezan estas direcciones, frecuentemente está vinculado con la entrega de becas, convirtiendo e institucionalizando la entrega de dinero en la respuesta oficial a toda petición, en la solución oficial a cualquier problema. Así, sin más, por la simple circunstancia de encontrarse dentro de un rango de edad. Así, sin reglas de operación que justifiquen el apoyo, sin proyecto a largo plazo, sin compromisos de reciprocidad con la sociedad, sin resultados cuantificables de forma palpable. Como si el presupuesto público fragmentado en minúsculas dádivas, fuese la panacea para todas las adversidades.

Aunado al despilfarro vienen iniciativas sin sustento, como aquella tan común, que pretende resolver la delincuencia juvenil construyendo más espacios deportivos, que por ser improvisados, luego quedan en el abandono como auténticos nidos de ratas. Es que mezclamos junto con pegado. La comisión de delitos, originalmente  es competencia de cuerpos policiacos, de fiscalías, de jueces, de centros penitenciarios. La construcción de espacios deportivos es competencia de autoridades administrativas para impulsar a los deportistas, a los niños y jóvenes, pero también a los adultos y adultos mayores, quienes toman el deporte como una plataforma para mejorar su calidad de vida, y no precisamente porque estén tentados a delinquir. ¿En qué punto se cruzan los temas de la delincuencia con el de los espacios deportivos? Dicen quienes defienden este discurso, que el punto de coincidencia es la prevención del delito. Sería bueno para todos, que más allá del elocuente discurso, lo demuestren con indicadores de gestión.

También agradeceríamos mucho que no incluyan humo en sus planes de trabajo, que sólo distraen y simulan. ¿Quién te ha dicho que pintar una fachada con pintura regalada, a cambio de una propina, constituye un programa de empleo? ¿Por qué razón se duplican acciones en diferentes áreas de la misma administración? ¿Es tan difícil entender que una clase de guitarra o de danza forma parte de una Dirección de Cultura, aunque los alumnos sean jóvenes? O pregúntate ¿Una asesoría legal debe ser proporcionada en una Dirección de Asuntos Juveniles o en una Defensoría de Oficio? ¿Cuáles son los asuntos que realmente son competencia de un área destinada a la atención de las necesidades de la juventud? ¿Cómo impulsas la competitividad, la superación y el éxito de los jóvenes? ¿Cómo distingues una política pública, del clientelismo electoral a costa de los jóvenes? ¿Cómo logras que los jóvenes dejen de ver, escuchar e interpretar únicamente lo que les acomoda, y asimilen con objetividad las responsabilidades que les corresponden?

Que frías, directas, ciertas, cotidianas y peligrosas son las palabras de los Chicuarotes:

“…como pueden ver, nosotros no somos grandes artistas ni mucho menos grandes comediantes, pero preferimos andar haciendo este tipo de cosas a andar de malandros, de malvivientes, quitándoles sus pertenencias, robándoles su dinero…”

@rubbenrivvera

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