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martes, septiembre 27, 2022
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A VECES

A veces te va tocar ir codo a codo con gente a la que sinceramente no tendrías porque darle la mano, ya que son el tipo de personas que si pudieran, no dudarían en ponerte el pie o incluso en pasarte por encima si eso los beneficiara, pero así es esto de vivir; porque vivir implica ante todo tener la osadía de correr riesgos.

A veces te va tocar entrar en disputa con gente con la que, aunque no lo sepas, tienes francamente más afinidades que diferencias, y lo vas a terminar haciendo por defender lo que crees que es correcto, por mucho que después descubras que nada era como inicialmente creías, pero así es esto de vivir; porque vivir exige la audacia de romper esquemas y/o sesgos y atrevernos a ir o hacer mucho más de lo que alguna vez nos habíamos planteado. A veces te va tocar recibir ayuda y/o aprendizaje de quien menos lo creerías posible, y por mucho que sus motivos no se parezcan a los que tú mismo tendrías para ayudar a otros, no vas a poder negar que si ambos quieren tener una mínima posibilidad de salir adelante, van a tener que hacer una tregua entre sus referentes habituales, pero así es esto de vivir; porque vivir implica ser flexibles.

A veces te va tocar descubrir que puedes llegar a tener diferencias sustanciales con quienes más empatía y/o afinidades tienes, y tendrás también que aprender a reconocer que nada ganarás negando sus diferencias, mucho menos juzgándolas, pero así es esto de vivir; porque vivir implica la madurez necesaria para expresar nuestros desacuerdos sin que ello signifique que los mismos tengan porque escalar al punto de distanciarnos de forma irreconciliable.

A veces te va tocar darle la espalda a quienes alguna vez te tendieron la mano, y lo harás por exactamente las mismas razones que lo hicieron aquellos que alguna vez te dieron lo peor de sí, aún si no lo merecías; entenderás también, que siempre existirá un abismo entre no poder o querer ayudar, y obstruir o lastimar deliberadamente; distinguirlo o no, es lo que verdaderamente hará la diferencia entre ser o no una buena persona, pero así es esto de vivir. Vivir es comprender que no siempre se habrá de estar en las mismas circunstancias y que cuanto menos personal nos tomemos lo vivido, mejores opciones tendremos de sobreponernos a aquellos instantes que alguna vez nos han puesto al límite.

A veces te va tocar que aquellos a quienes siempre respaldaste, decidan que no quieren o pueden ayudarte, incluso tal vez, que el modo en el que pueden intervenir por ti, no se parece a lo que habrías esperado, y deberás tener también, la madurez para entender que ello no significa que su decisión sea necesariamente algo personal en contra tuyo; entenderás –si así te lo permites– que no siempre es posible estar al máximo, incluso que a veces aquellos con quienes más nos gustaría poder contar, tienen muchas más complicaciones o contrariedades de las que nos imaginamos o son capaces de confesarnos, y que el hecho mismo de que decidan no contárnoslas, no significa necesariamente que confíen o no menos en nosotros de lo que nosotros lo hacemos en ellos, pero así es esto de vivir.

Que no existe vida razonablemente productiva sin la templanza de aceptar que siempre recibiremos el trato que quisiéramos recibir. A veces te va tocar darle la mano a quien toda la vida te ha dado la espalda, o te ha puesto el pie, y cuando descubras porqué lo hizo, te vas a sorprender de sus motivos. Lo que es más, por chocante que te parezca, terminarás entendiendo que en su lugar y circunstancias, probablemente tú mismo hubieras actuado así, incluso terminarás por reconocer que es probable que, –te dieras cuenta o no–, alguna vez hiciste lo mismo con alguien que no lo merecía, pero así es esto de vivir; es un hecho que no ganamos nada juzgando a otros, ni mucho menos auto atormentándonos, y lo digo así, porque con frecuencia ocurre que nos demos cuenta o no, nosotros mismos terminamos siendo nuestros jueces más severos.

Salir adelante en la vida es de: correr el riesgo de cooperar con gente que si pudiera te pondría el pie; pero también de terminar enfrentándote con quienes sería más fácil que coincidieras, y por razones que luego terminan probando no ser tan significativas; de verse recibir ayuda de quien menos esperaríamos que lo hiciera; de entender también que las afinidades con nuestros más cercanos, no implican que se tenga porque estar siempre de acuerdo; lo que verdaderamente nos vuelve desconsiderados no es el no poder estar siempre, sino el decidir dar lo peor de nosotros mismos aún si está claro que no podemos o queremos aportar algo mejor; incluso te ha te tocar ayudar a quien no quiso o pudo ayudarte nunca, lo que es más, probablemente esta llegue a ser una de las lecciones más difíciles.

Pero así es esto de vivir, a veces nos va toca aprender cooperación; a veces autoafirmación; en otros momentos flexibilidad, a veces tolerancia, aceptación o empatía; en otros momentos comprensión y generosidad; indulgencia y/o perdón, incluso misericordia, con tan amplio caudal de lecciones por atravesar, nunca sabremos dónde iremos a estar, aunque algo sí es seguro, nunca nos ha de tocar existir en el mismo lugar, ni mucho menos bajo las mismas circunstancias, pero así es esto de vivir. Y hagas lo que hagas, siempre estará entre aprender o repetir.

No es la primera vez que lo escribo, pero tampoco es menos cierto que nunca había pensado que fuera tan necesario recordarlo: La vida es un continuo estado de emergencia, donde cada acto, vivencia y/o experiencia, pone a prueba nuestra capacidad para afrontar el reto de existir, de modos muy diversos y usualmente divergentes de los que alguna vez imaginamos hacerlo. De ahí que ningún momento pasado o presente se parezca entre sí.

Del mismo modo que darlo todo, no sea sólo una opción plausible, sino antes bien, un recurso personal ineludible en el esfuerzo de hacer de nuestros días, una experiencia permanente de aprendizaje y crecimiento, donde la más relevante de nuestras opciones individuales, se manifieste en una reciproca integración con la comunidad y el reconocimiento del bien común como umbral de nuestro propio bienestar.

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